Geisha: La persona de arte
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Geisha

¿Conoces la verdadera historia de las Geishas? ¿Es cierto que proporcionaban servicios sexuales a cambio de dinero? Hay muchos mitos y creencias alrededor de esta figura tan enigmática y representativa del Japón más tradicional. Hoy en la serie Las 100 palabras más bellas de Japón voy a contaros con detalle todo lo que sé acerca de las Geisha, la palabra nº 34,  para que podáis profundizar un poco más en la apasionante cultura japonesa.

Geisha

芸者

La persona de arte

Geishas 1

Consideradas como uno de los estandartes de la cultura japonesa

Las Geishas están consideradas como uno de los estandartes de la cultura japonesa que representa su lado más tradicional. Fueron especialmente populares en los siglos XVIII y XIX. La palabra geisha está compuesta de dos caracteres. significa arte y significa persona. Si lo leyéramos de forma natural, se diría, persona de arte. No indica ni femenino ni masculino. De hecho, en sus orígenes había más hombres geisha que mujeres. Sin embargo, poco a poco, fueron cambiando las tornas hasta llegar un momento en el que prácticamente se convirtió en un oficio que sólo ejercían mujeres.

Las geishas empezaban su carrera en las Okiya (置屋). Son casas que dan alojamiento a las chicas durante todo el proceso hasta llegar a alcanzar su independencia. Era muy habitual que antiguamente, debido a las hambrunas y la pobreza, los campesinos vendieran a sus hijas a estas casas para que se convirtieran en geishas. Desde el momento en el que entraban en una Okiya, contraerían una deuda que iba aumentando conforme acumulaba gastos tales como alojamiento, comida, formación, kimonos etc. Esa deuda se saldaría cuando las chicas comenzaran a producir beneficios económicos asociados a sus servicios. Las Okiya estaban dirigidas por mujeres conocidas con el nombre de Okasan (お母さん), madre en japonés.

Geisha 2

Las distintas fases de la formación de las geishas

En su primera fase de formación, a las chicas se les llamaba Shikomi (仕込み). En esta etapa se dedicaban a las tareas de limpieza y todo tipo de recados. También comenzaban a acudir a una escuela especial, Karyukai (花柳界), para aprender las destrezas necesarias de una geisha.

Normalmente, una geisha debía ser capaz de dominar las artes del baile clásico, canciones tradicionales, la ceremonia del té, el ikebana o arreglos florales, la literatura, la poesía y el teatro. Su función principal era la de acompañar en las fiestas que se ofrecían en las casas de té, Ochaya (お茶屋), o en reuniones dentro de restaurantes tradicionales Riotei (料亭).

Tras aprobar el examen de danza, la niña podía estrenarse como Minarai (見習い) y empezar a pintarse únicamente el labio inferior de color rojo. En ese momento era necesario encontrar una geisha experimentada que la acogiera como aprendiz. La Okasan le asignaba una paga a estas geishas por sus servicios como mentora. Durante esta etapa, la niña tenía que aprender todo lo que pudiera de la que se convertiría desde ese momento en adelante en su Oneesan (お姉さん), en japonés, hermana mayor.

Esta unión se hacía firme a través de un ritual sintoísta conocido con el nombre de San-san-kudo. La niña aprendiz y su futura mentora se ofrecían mutuamente tres copas de sake (licor de arroz). Al final del ritual, la aprendiz recibía un nuevo nombre compuesto por dos símbolos, de los cuales, uno de ellos pertenecía también al nombre de la geisha. Una forma simbólica de unirlas para siempre. Desde este momento, la mentora llevaría a su aprendiz como acompañante a las fiestas en las que fuera contratada para presentarla y atraer hacia ella la atención de sus clientes. La intención era enseñarle de primera mano cómo llegar a ser una geisha de verdad. De hecho, el nombre de Minarai, en realidad significa “persona que aprende mirando”

Al cabo de un tiempo, la Minarai pasaba a convertirse en Maiko (舞子), nombre utilizado para las aprendices de Geisha. Comenzará a vestir un kimono con el cuello rojo y podrá pintarse al fin, los dos labios. Su maquillaje cambiará, así como su peinado. Sin embargo, aún tardará aproximadamente 4 o 5 años en lograr adquirir el estatus de auténtica geisha y poder cambiar el cuello de su kimono, de rojo a blanco. Durante todo este tiempo, continuará con su formación y perfeccionamiento de las diferentes artes tradiciones.

Geisha 3

La alta educación de las Geishas

Una geisha debía de estar a la altura de seguir conversaciones de personas con un gran nivel cultural. La mayoría de los clientes de las geishas disponían de un alto estatus social y elevado poder adquisitivo. Los servicios que ofrecían eran muy costosos y duraban un tiempo limitado. Este se medía por una varilla especial de incienso que se encendía al comienzo de la fiesta. Una vez se consumiera por completo, daba por finalizado el tiempo contratado.

La formación acumulada que las Geisha adquirían a lo largo del tiempo era asombrosa. Realmente hacían honor al significado de la palabra “Persona de arte” ya que tenían que invertir miles de horas en dominar todas las disciplinas que les permitirían convertirse en personas capaces de cumplir las expectativas de los clientes más exigentes.

Geisha 5

La ceremonia Mizuage y la virginidad de una

Cuando la Okasan consideraba que ya era la hora, la Maiko comenzaba a prepararse para una nueva ceremonia que se denominaba Mizuage. Literalmente se traduce como “Salir del agua” y vendría a simbolizar el momento en el que la joven Maiko se convertía en mujer adulta. La Okasan ponía de manifiesto públicamente que la susodicha Maiko que tenía bajo su cargo, había logrado alcanzar la madurez. Dada su juventud y su inexperiencia sexual, su propio Mizuage se convertía en un símbolo muy valioso para los adinerados hombres que solían disfrutar de los servicios de las geishas. La virginidad de la Maiko era subastada al mejor postor elegido de entre los clientes habituales y de confianza de la Okiya. Cuanto más popular y famosa fuera la Maiko, más dinero se ofrecía por consumar este acto.

La ceremonia tenía una duración de 7 días en los que se preparaba a la joven para el momento en el que tendría lugar el acto íntimo con la persona que se había erigido como el mejor postor. En el séptimo día tenía lugar el encuentro entre ambos. 

Una vez consumada la desfloración de la Maiko, el hombre que había realizado con ella la ceremonia del Mizuage podía o no, convertirse en su Danna.

El Danna y la Geisha

Tradicionalmente el Danna era un hombre rico, conocido dentro del barrio y cliente regular de alguna de las casas de té del Hanamachi. El Danna aportaba una cantidad mensual a la chica para que esta pudiera hacerse cargo de todos los gastos de manutención, educación y compra de vestuario y accesorios. Era como un patrocinador que velaba por que la chica pudiera tener una fructífera carrera como geisha. 

El Danna tenía una serie de privilegios a cambio de la cuantiosa suma de dinero que entregaba a la joven. Esta proporcionaba atenciones especiales y prioridad a la hora de acudir a sus fiestas y banquetes. También gozaba del privilegio de ser la prioridad número uno en el tiempo libre de la chica. Además, la mujer no podía quedar con otro hombre fuera de las horas de trabajo y si alguien la invitaba, tenía que consultarlo primero con su Danna.

Convertirse en Danna no era algo fácil. En primer lugar, el interesado debía consultar con la dueña de la Ochaya (casa de té) en la que trabajaba la chica. Esta a su vez, tendría una reunión con la Okasan de la geisha en el que se consultaría la disponibilidad de la joven para tener un Danna. En caso afirmativo, tendrán lugar una reunión con el aspirante a Danna para hablar de forma clara y detallada sobre la cantidad de dinero que él estaba dispuesto a otorgar y gastar con la mujer. En ese momento, la mujer podía decidir aceptar o rechazar el patronazgo del aspirante. 

Si la relación llegaba a formalizarse, no era necesario firmar ningún papel ya que según se decía en el mundo de las Hanamachi,  “Si no se puede confiar en alguien sin firmar un papel, entonces no hay razón para firmarlo”. 

Por último, en caso de que alguno de los dos quisiera cancelar la relación, se requería que aquella parte que decidiera poner fin al acuerdo,  realizara un pago de una cuantía llamada Mazu en compensación.

Geisha 6

¿Se prostituían las geishas?

Existen muchos mitos acerca de las geishas. Uno de ellos es el de la prostitución. Hay numerosos defensores de estas afirmaciones pero según la mayoría de los historiadores, son falsas. Las geishas no tenían relaciones sexuales con sus clientes ya que para esto estaban las Oiran, que si eran prostitutas. 

Sí era común que una Geisha tuviera el apoyo de un Danna del que ya hemos hablado, pero ni siquiera este tenía la potestad de poder acostarse con la geisha. Con esto no estoy diciendo que no ocurriera, pero en el caso de hacerlo, era algo que se hacía en secreto.

La ceremonia Erikae

Aproximadamente cuando la Maiko cumplía los 20 años de edad, y siempre bajo el criterio de su Okasan, se preparaba para para convertirse en una verdadera geisha. La ascensión de maiko a geisha se realizaba nuevamente a través de una ceremonia que se conoce con el nombre de Erikae. En ella, la Maiko cambiaba su forma de vestir. Para ello, comenzaba a utilizar un kimono Kosode en vez del kimono Furisode que había llevado hasta entonces. También cambiaba el cuello de su kimono de rojo a blanco, así como su maquillaje y su peinado. A partir de ese momento, ya era una geisha con experiencia y como tal, dejaba atrás una apariencia más pomposas y llamativa de las Maiko y comenzaba a lucir de forma más sobria y madura. Llegado a este punto, ya tenía la necesidad de llamar la atención con su aspecto porque podía hacerlo con el elevado dominio que ya tenía de las artes.

Geisha 7

Las Geisha en la actualidad

En la actualidad, las geishas siguen existiendo y en los últimos años, a pesar de que habían descendido bastante en número, han vuelto a repuntar debido al interés general que se ha despertado alrededor de su figura. Los procesos de formación, siguen siendo muy parecidos a los que se utilizaban en la antigüedad, pero de forma inevitable, la época moderna ha influido en el mundo de las Geishas.

El aspecto más positivo de las Geishas del siglo XXI es que son las mismas chicas quienes eligen esta vida incluso a pesar de ser conscientes de todo lo que conlleva. La profesión acarrea una serie de sacrificios que las mujeres deben de hacer como por ejemplo, la grandísima cantidad de horas que tienen que invertir en su formación, vivir en la Okiya en vez de en su casa, aceptar que hasta que se retiren del trabajo va a ser muy difícil conciliar una relación amorosa o incluso, aprender a vivir con la incomodidad de llevar un peinado que no se puede deshacer durante varios días y que para mantenerlo intacto, tienen que dormir sobre una especie de almohada dura que solo abarca una pequeña parte de su cabeza. 

Atrás se quedaron costumbres más propias del pasado como la ceremonia del Mizuage la cual quedó abolida a partir demediados del siglo XX con la prohibición de la prostitución o los patrocinios y privilegios del Danna.

Lo que las Geisha nos enseñan

El principal aprendizaje que a nivel personal extraigo de esta enigmática figura es la increíble voluntad de las chicas que realizan este trabajo por mantener vivas unas tradiciones que en la época que vivimos parecen tan inverosímiles. Su amor por su cultura, les lleva a hacer un gran esfuerzo por no dejar morir una costumbre que en cualquier otro país del mundo sería insostenible. 

¿Cómo consigue Japón ese equilibrio entre la tradición más antigua y la absoluta modernidad de sus grandes metrópolis? Lo antiguo y lo nuevo conviven en Japón, no solo con las geishas, también con la ceremonia del té, los luchadores de sumo, el arte de la caligrafía, las artes marciales y muchas otras tradiciones que los japoneses se niegan a sepultar y que con gran esfuerzo mantienen a pesar de las dificultades y los retos que plantean el tiempo en el que vivimos. 

Como esta, hay muchas otras enseñanzas que se pueden extraer de la cultura japonesa y que a mi personalmente me han ayudado mucho a construir una vida mejor de la que ya tenía. Estoy 100% comprometido en compartir con el mundo todo lo que he aprendido en mis más de 16 años de conexión con Japón.  Y por ello, a todos los lectores de mi blog me gustaría regalaros el ebook “9 grandes enseñanzas de Japón” en el que he reunido  algunos de los aprendizajes más valiosos que he obtenido de su cultura.

Descárgalo aquí

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Marcos Cartagena
Marcos Cartagena
Soñador de nacimiento, samurai de corazón y apasionado de la cultura japonesa. Hoy me dedico a divulgar todo lo que japón me ha enseñado en los más de 16 años que llevo conectado al país del sol naciente. Soy Co-fundador de www.descubriendojapon.com, una agencia especialista en organizar viajes con "Alma" a Japón con los que poder conectar con su verdadera esencia y autor del libro El Sistema Hanasaki, los 9 pilares de Japón para una vida centenaria con sentido.

2 Comments

  1. Natalia dice:

    Me encantó, existe alguna novela o libro que me recomiendes para leer más sobre las Geisha. Encuentro interesante sus procesos y conocer un poco más sobre su formación.
    Felicidades por el artículo!

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