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En un mundo en el que cada vez todo es más complejo, elaborado y tecnológico, necesitamos acercarnos a la palabra japonesa Kanso y el arte de perseguir siempre la sencillez. Hoy os traigo la nº 27 de la serie #Las100PalabrasMasBellasdeJapon. Espero que os sirva de inspiración para ser capaces de encontrar un poco más de paz en esta realidad que, con su intensidad, nos hace estar a flor de piel y en ocasiones, casi desbordados por nuestras emociones.
Kanso
簡素
La sencillez y ausencia de elementos sobrantes
Creo que no soy el único que tiene la sensación de que el mundo va muy rápido. Antes los cambios llegaban con el tiempo suficiente como para que pudiéramos asimilarlos y prepararnos para el próximo. Sin embargo, ahora todo es diferente. Cuando todavía estás haciéndote a la idea de la nueva situación, llega otro cambio que te descoloca y así sucesivamente. Apenas estamos comenzando a ajustarnos a algo nuevo cuando ya se presenta otro reto, y eso nos deja desorientados, sin recursos y sin saber muy bien por dónde empezar.
¿Cómo nos afecta esto? Estrés, ansiedad, emociones fuera de control, sensación de no llegar a todo y un gran etcétera que perturba nuestra preciada paz interior. Además, si queremos adaptarnos con fluidez a esta realidad, ahora precisamos de mayores conocimientos que antes. La verdad es que resulta extenuante estar siempre poniéndote al día con todas las novedades. La velocidad a la que avanza la tecnología es de vértigo. Cuando por fin consigues aprender a manejar una de las miles de aplicaciones disponibles, ya ha salido otra que la supera en prestaciones y que también deberías empezar a usar. Es de locos.
Necesitamos simplificar
Por este motivo, hoy más que nunca necesitamos simplificar. Necesitamos convertirnos en personas que sepan eliminar la bruma que todo lo confunde, que nos altera y que nos impide valorar los incontables beneficios que a veces traen esos cambios que tanto nos estresan.
La palabra Kanso significa justo eso: sencillez, simpleza, el vacío de los elementos sobrantes. Es una filosofía de vida a través de la cual se pone énfasis en evitar complicaciones innecesarias. Nos anima a enfocarnos en lo que realmente importa para eliminar todo aquello que solo nos confunde y se apodera de nuestro tiempo.
Y para entenderla bien, merece la pena detenerse un momento en los caracteres que la componen, porque en japonés los kanji siempre guardan una historia dentro de sí:
簡 – kan – sencillez, brevedad
素 – so – elemental, principio, desnudo
Brevedad y principio. Sencillez y desnudez. Juntos nos recuerdan que la esencia de las cosas no necesita adornos. Que lo fundamental no necesita ser complicado para ser poderoso. Hay algo muy hermoso en esa idea: lo más verdadero suele ser también lo más simple.
Desde mi punto de vista, la palabra japonesa Kanso se acerca mucho a la filosofía minimalista de la que hablo en detalle en el segundo pilar del Sistema Hanasaki. Me atrevería a decir que resume su esencia y nos recuerda que la mayor parte de las personas desperdician una grandísima cantidad de su valioso tiempo prestando atención al ruido y a los objetos brillantes que capturan nuestra mirada y nos distraen de lo que en esencia queremos lograr en la vida.
Personalmente, el minimalismo y acercarme a este apasionante concepto me ayuda a despejar mi agenda y a dejar hueco para que lo bueno que está por llegar tenga su sitio. Piensa en esto: si ya vas a tope y no te queda espacio para nada más, ¿dónde se quedan todos esos regalos que la fortuna de la vida nos trae a veces? ¿Los vas a dejar fuera?
La pregunta clave antes de añadir algo nuevo
Hay algo que he aprendido practicando Kanso que me ha resultado especialmente útil: antes de incluir algo nuevo en tu vida —antes de apuntarte a ese curso, de comprar ese gadget, de aceptar ese compromiso—, conviene que te hagas unas preguntas muy simples. ¿Lo necesito? ¿Me hace falta? ¿Tengo el tiempo disponible que requiere? ¿Realmente me apetece?
Recordar la palabra Kanso y su significado de vez en cuando nos ayuda a reflexionar sobre estas cuestiones antes, y no después de habernos metido en un lío del que no sabemos cómo salir. Y hay una frase que resume esta idea perfectamente: es mucho más fácil no entrar en un agujero que escapar de él.
Ese filtro previo, esa pausa de medio segundo antes de decir que sí, es uno de los gestos más poderosos que puedes incorporar a tu vida. Porque cada vez que aceptas algo que no encaja realmente contigo, estás rechazando implícitamente algo que sí encajaba. El espacio en nuestra vida —el tiempo, la atención, la energía— no es ilimitado. Kanso nos recuerda que elegir qué entra es también elegir quiénes queremos ser.
Algunos recursos para aplicar Kanso
Hay muchas acciones concretas que podemos poner en marcha para vivir más en armonía con la palabra Kanso en nuestra rutina diaria. Aquí te dejo algunas propuestas:
- Cada vez que hagas algo que suelas repetir, piensa cómo podrías haberlo hecho más sencillo, en menos tiempo y sobre todo, pregúntate si realmente esa acción te aporta algo por lo que valga la pena hacerla de forma continua.
- Aplica el minimalismo digital: menos móvil, menos redes sociales, menos televisión. No se trata de desaparecer del mundo, sino de no dejar que el mundo ocupe todo tu espacio mental.
- Compra menos. Y si compras, mejor experiencias que productos físicos. Las experiencias alimentan el alma; los objetos, a menudo, solo acumulan polvo.
- Por norma, ve más ligero. De equipaje si viajas. En tu maletín si trabajas. En tu ordenador: menos archivos, documentos, fotos y vídeos innecesarios que nunca volverás a abrir.
- Conviértete en un guardián de tu espacio. Que nada entre en tu casa que tú realmente no quieras ahí. Nada de regalos innecesarios. Nada de quedarte algo por compromiso. Nada de merchandising barato que se rompe con mirarlo.
- Olvídate del shopping como pasatiempo. Comprar no es una actividad de ocio, aunque el marketing lleve décadas intentando convencernos de lo contrario.
- Ten cuidado con las colecciones. Pueden devorar gran parte de tu tiempo y tu espacio sin que apenas te des cuenta.
- Orden y limpieza en tu entorno. Un ambiente despejado apacigua el espíritu. No es un tópico: es algo que se siente en cuanto lo pruebas.
¿Qué te parece? Por supuesto hay muchas más cosas que puedes hacer, pero aquí ya tienes un punto de partida sólido. Solo aplicando estas propuestas, tu vida estará más llena de Kanso, te lo puedo asegurar.
Y si alguna vez sientes que el mundo va demasiado rápido, que no llegas a todo, que el ruido es demasiado intenso, recuerda esta palabra: Kanso. Sencillez. Brevedad. Principio. A veces, la respuesta más sabia no es añadir más cosas a tu vida, sino tener el valor y la claridad de quitar las que sobran.
Esta palabra forma parte de la serie Las 100 palabras más bellas de Japón. Descúbrelas todas.





