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Esta es una palabra con un significado que me costó entender. Aparentemente la podríamos traducir como «voy a recibir», pero, sin lugar a dudas, Itadakimasu va mucho más allá de esas tres palabras. Es de esas expresiones que, cuando las comprendes de verdad, te cambian algo por dentro.
ITADAKIMASU
頂きます
Tengo el honor de recibir
Para entenderla bien, necesito contarte algo sobre cómo funciona el japonés. Este idioma posee diversas formas para expresar respeto por la persona con la que estamos hablando, y dominar bien su estructura honorífica, conocida con el nombre de Keigo (敬語), es sumamente complicado. Los extranjeros nos topamos con un muro cuando intentamos abarcar esta parte del japonés que, en opinión de muchos, es solo apta para japoneses nativos.
En cualquier idioma hay estructuras diseñadas para hablar con más o menos educación. Pero el japonés lleva esto casi al extremo. Para poder utilizarlo correctamente, no solo tienes que conocer cierto vocabulario específico, sino que además debes cambiar numerosas conjugaciones verbales, añadir partículas honoríficas delante de algunas palabras y respetar toda una serie de pequeñas reglas que hacen que esta variante se convierta, en la práctica, casi en un idioma diferente dentro del propio idioma.
El Keigo está dividido en dos grandes categorías: el Sonkeigo o lenguaje respetuoso (尊敬語) y el Kenjougo o lenguaje humilde (謙譲語).
El Sonkeigo está diseñado para transmitir un alto grado de respeto hacia otras personas. Se suele utilizar con clientes, con superiores dentro de la empresa o con grandes personalidades. Cuando lo empleas, estás elevando a tu interlocutor, colocándolo en un plano superior al tuyo.
El Kenjougo, en cambio, es una versión del japonés cuya prioridad es expresar humildad. De alguna forma, te restas importancia a ti mismo para dársela a quien tienes enfrente. Se utiliza cuando hablas sobre ti, sobre tus propias acciones o sobre personas dentro de tu mismo grupo, siempre en presencia de alguien a quien quieres mostrar respeto. No es que te infravalores; es que sitúas conscientemente al otro por encima.
Entiendo que todo esto pueda resultar un poco lioso y que, a no ser que conozcas en profundidad cómo es la sociedad japonesa, hasta te pueda parecer excesivo. Sin embargo, he considerado necesario hacerte esta breve explicación sobre esta parte de su cultura, porque es justo aquí donde radica la verdadera esencia de Itadakimasu.
Itadakimasu es un verbo extraído precisamente del Kenjougo, el lenguaje humilde, y su interpretación más fiel sería «tengo el honor de recibir». Se utiliza para hablar de algo que otra persona nos está dando o que, por algún motivo, estamos recibiendo. La humildad no es un añadido decorativo: está grabada en su propia estructura gramatical. No puedes pronunciar esta palabra sin cargarla de ese significado.
Aunque Itadakimasu es una expresión que se escucha en diversas situaciones cotidianas, se ha convertido en una costumbre utilizarla siempre antes de comer. Los japoneses la pronuncian justo antes de dar el primer bocado, y no lo hacen de forma automática ni vacía. Lo hacen con la intención de mostrar gratitud a la persona que hay detrás de la elaboración de esa comida, pero también —y esto es lo que más me impactó cuando lo comprendí— a la vida que hay en el interior de los ingredientes que la componen. Esa vida que se sacrifica para que nosotros podamos continuar con la nuestra.
Cuando lo entendí así, cambió completamente mi forma de relacionarme con cada comida. No es solo dar las gracias por tener algo en el plato. Es reconocer que lo que vas a comer tuvo vida, que alguien invirtió tiempo y esfuerzo en prepararlo, y que tú eres el receptor de todo ese proceso. Un reconocimiento genuino antes de cada bocado. Una pequeña pausa de conciencia que los japoneses han convertido en ritual.
De todo mi tiempo en Japón, esta ha sido una de las costumbres más bonitas y sencillas que he incorporado a mi vida. Agradecer los alimentos y mostrar respeto a quienes han dedicado su tiempo a elaborarlos. Y lo más valioso de todo es que no hace falta estar en Japón para practicarlo. Solo hace falta recordarlo. En mi opinión, te predispone a un estado diferente antes de comer, y el agradecimiento previo hace que incluso la comida siente mejor.
Por eso, me gustaría que esta palabra te acompañe de aquí en adelante y que regrese a tu mente cada vez que vayas a comer. No te olvides de que hay mucho por lo que sentir gratitud, y decir Itadakimasu es una forma sencilla y poderosa de convertir ese sentimiento en algo real.





