Nagare: La corriente que fluye - Marcos Cartagena
Episodio 43
Ep. 43 Los grandes beneficios de meditar y de practicar el momento presente (Paz interior)
4 agosto, 2021
Joaquin mellado
Ep 44 “Aprende a invertir con consciencia para crear un impacto positivo” con Joaquín Mellado
11 agosto, 2021
Episodio 43
Ep. 43 Los grandes beneficios de meditar y de practicar el momento presente (Paz interior)
4 agosto, 2021
Joaquin mellado
Ep 44 “Aprende a invertir con consciencia para crear un impacto positivo” con Joaquín Mellado
11 agosto, 2021

Nagare

En realidad, Nagare no es una palabra especial en cuanto a los símbolos kanji que la forman. Se puede utilizar en situaciones muy normales, como para hablar de la corriente de un río o de un líquido que fluye. Sin embargo, yo le veo un significado mucho más profundo. Y no soy el único, porque es un término que aparece con frecuencia en los poemas haiku: no solo por lo bien que suena, sino por esa simbología poética que lleva consigo y que va mucho más allá de la descripción física de una corriente de agua.

Nagare

流れ

La corriente que fluye

Cuando los poetas japoneses utilizan nagare en sus versos, suelen evocar la imagen de una corriente que se mueve sinuosa por la superficie, avanzando a pesar de los obstáculos. Siempre encontrando la manera de sortearlos con elegancia y continuar su camino descendente hasta llegar a la inmensidad de los lagos y los mares. Es una imagen que encuentro perfectamente aplicable a la experiencia humana, y quizá por eso ha resistido tantos siglos en la poesía japonesa sin perder ni un gramo de su vigencia.

Nagare habla del agua que fluye. De una corriente que avanza con paciencia y elegancia sobre la tierra y que, lejos de detenerse ante lo que se le opone, siempre termina encontrando la manera de seguir su camino. El agua no choca de frente contra la roca; la rodea, la abraza, la desgasta con el tiempo. Y sigue bajando. Sigue fluyendo. Hasta llegar, inevitablemente, a su destino.

Hay algo profundamente bello en esa imagen. Y algo profundamente sabio.

Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón, el libro de Marcos Cartagena

En mi opinión, Nagare alberga una de las enseñanzas más importantes que podemos encontrar si abrimos los ojos a la sabiduría japonesa. Y es la necesidad, a veces urgente, de aprender a fluir con la vida. A navegar esa corriente que a menudo no nos lleva exactamente a donde queremos, por mucho que nos empeñemos en enderezar la barca que nos transporta.

Aquellos que me conocen saben que soy una persona que aprecia los beneficios de la planificación. Hace ya tiempo que comencé a visualizar cómo quería que fuese mi vida, y gracias a ello he ido fijando objetivos y metas que me han acercado a mis sueños y aspiraciones. Creo que es fundamental establecer una dirección clara. De no hacerlo, sería como navegar por el mar sin rumbo: muy posiblemente, acabaríamos dando vueltas sin llegar a ningún puerto.

Pero al mismo tiempo, también he aprendido —a veces por las malas— que las cosas no siempre salen como uno quiere. Y que, a veces, es mejor modificar el plan sobre la marcha que tratar de mantenerlo a toda costa. Hay paredes contra las que conviene no estrellarse, o por lo menos no hacerlo repetidamente hasta perder la consciencia intentando atravesarlas. Cuando la pared contra la que estamos chocando está hecha de hormigón armado, lo más sensato no es empujar con más fuerza: es rodearla.

Es aquí donde la palabra Nagare entra en juego. El agua tiene un objetivo claro: bajar por la pendiente. Pero se adapta al terreno y fluye con los obstáculos. Modifica el plan según sea necesario. No se obsesiona con el camino que tenía previsto, ni malgasta energía lamentándose por el trazado que no pudo seguir. Simplemente sigue avanzando. ¿El resultado? Baja la pendiente con elegancia y con armonía.

Si encontramos ese punto de equilibrio que nos permita planificar y fluir al mismo tiempo, estoy seguro de que podremos llegar mucho más lejos y con la mitad de sufrimiento. Porque hay sucesos que escapan por completo a nuestro control y, en lugar de oponernos a ellos, lo más sabio es dejarse llevar, adaptarnos a las circunstancias y seguir avanzando hacia donde queremos llegar, aunque el camino no sea exactamente el que habíamos trazado en el mapa.

Por eso te invito a que tengas presente, de aquí en adelante, la enseñanza que nos regala la palabra Nagare. Que te sirva de recordatorio de que a veces, en la vida, ocurren acontecimientos que están totalmente fuera de nuestro control. Y que la respuesta más inteligente no es siempre la resistencia, sino el fluir. Adaptarse. Seguir bajando la pendiente, como el agua, con elegancia y con armonía.

Ya lo decía Bruce Lee: “Be water, my friend”.

Escucha el Hanasaki Podcast de Marcos Cartagena en Spotify

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 79

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Comments are closed.