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Seguimos avanzando en esta apasionante serie en la que aprendemos juntos #Las100PalabrasMasBellasdeJapon y reflexionamos sobre su significado y la enseñanza que contiene. Esta es la nº 23 de la serie y nos habla de algo tan fundamental como dar siempre el 100% en todo lo que hacemos.
Ganbaru
頑張る
«Dar todo lo que llevas dentro»
Ganbaru es una de esas palabras que se escuchan mucho en Japón. Se trata de un verbo que, como era de esperar, no tiene traducción exacta en otro idioma. Para poder trasladarlo a nuestra lengua, primero hay que interpretarlo, y hay diferentes formas de hacerlo. Para mí, la que mejor representa su espíritu es «dar lo mejor que llevas dentro» o «esforzarse al máximo». Dos ideas distintas que, en el fondo, apuntan hacia el mismo lugar: el compromiso total con aquello que uno hace.
Durante mis años en el país nipón, me pareció muy curioso que utilizasen esta palabra en tantas situaciones diferentes. En el trabajo, en el deporte, en los estudios, en la vida cotidiana… Ganbaru aparece como respuesta, como aliento, como una exigencia silenciosa que impregna la cultura entera. Y lo que más me impresionó fue descubrir que cuando quieren animar a alguien para que supere una prueba difícil, no le desean suerte, sino que le dicen: «Ganbatte», o lo que es lo mismo, «hazlo lo mejor que puedas». Es un detalle pequeño, pero que lo dice todo sobre cómo entienden ellos la vida. Lo que percibo cuando los escucho hablar así es que dan por sentado que el resultado no depende mayoritariamente de la fortuna, sino del esfuerzo y de las ganas que le pongan. Entienden que si dan el cien por cien en aquello que se proponen, el resultado será bueno o, por lo menos, las probabilidades de que así sea aumentarán considerablemente.
Este razonamiento es lógico y evidente. Y sin embargo, ¡cuántas veces vivimos como si los resultados que obtenemos no dependieran de nosotros, sino de elementos externos como la suerte, el azar o el destino! Es muy fácil caer en esa trampa. Más cómodo, quizás. Pero también mucho más limitante.
El ser humano tiene un potencial increíble, pero solo es capaz de sacarlo cuando decide que dará el máximo que hay en su interior. Es entonces cuando la magia se produce y las personas comenzamos a brillar de verdad. No de una manera repentina ni espectacular, sino de esa forma profunda y sostenida que nace de quien se entrega de verdad a lo que hace.
Es evidente que no todas las personas tenemos las mismas capacidades de partida. En el momento de nacer, hay factores que ya quedan determinados, y eso es algo que no podemos modificar porque nos viene dado. Sin embargo, si ponemos todo nuestro empeño en hacerlo lo mejor posible, quizá podamos llegar a compensar esa falta de gracia natural y obtener, incluso, un resultado mejor que el de aquellos que gozan de ese talento por naturaleza. El esfuerzo sostenido, honesto y constante tiene una fuerza que el talento dormido nunca podrá igualar.
Siempre he pensado que llega más lejos quien más quiere, que quien más puede. Porque las ganas solo dependen de nosotros. Y eso, en parte, es lo que nos hace dueños de nuestro destino y nos permite decidir el rumbo de nuestra vida. Además, cuando das el 100% en todo lo que haces, la gente que hay a tu alrededor lo nota. Tus clientes y tus proveedores, tus superiores y tus empleados, tus amigos y tu pareja, tus padres e incluso las personas que acabas de conocer. Todo el mundo con el que entras en contacto lo percibe. Es una huella que dejas en la gente con la que tratas. Y esa huella no se borra nunca. Cuando has dejado las suficientes huellas esparcidas por el camino, la magia se produce y, de alguna forma, vas alcanzando cada una de las metas que te has ido proponiendo.
Hay una pregunta que me acompaña desde que conocí esta palabra, y que de vez en cuando me gusta volver a hacerme: ¿Cómo sería mi vida si en cada cosa que hiciera diera el cien por cien? Si vas a emprender una acción, si vas a embarcarte en algo que importa, ¿por qué no entregarte al máximo? La respuesta a esa pregunta, si la tomamos en serio, tiene el poder de cambiarlo todo.
Por eso es tan importante llevar consigo la palabra Ganbaru y aplicarla en cada una de nuestras acciones. No como una presión, sino como una brújula. Una brújula que nos recuerda que lo que somos capaces de dar siempre es mucho más de lo que creemos. Y que cuando lo damos de verdad, el resultado raramente decepciona.
Esta palabra forma parte de la serie Las 100 palabras más bellas de Japón. Descúbrelas todas.





