Ishinfuran: Con el corazón y la mente - Marcos Cartagena

Ishinfuran: Con el corazón y la mente

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Hoy os traigo una palabra que espero que se convierta en un mantra que os ayude a estar más presentes y concentrados. Es la nº 22 de la serie #Las100PalabrasMasBellasdeJapon.

Isshinfuran

一心不乱

“Con el corazón y la mente”

Esta es una de esas palabras japonesas que albergan un significado verdaderamente profundo. Su traducción más inmediata sería algo así como “poner el corazón y el alma en algo que vas a hacer”, pero para entenderla de verdad hay que ir más allá de esa primera capa. Y precisamente ahí, en el interior de sus caracteres, es donde reside toda la riqueza.

El significado oculto en sus kanji

Al estudiar los caracteres que componen la palabra, esta se despliega de un modo mucho más rico y preciso. Cada kanji aporta un matiz que, en conjunto, construye un concepto de una profundidad asombrosa:

i – ‘uno’

sshin – ‘corazón, mente, espíritu’

fu – ‘negativo, no, ausencia’

ran – ‘perturbación, alboroto’

Con esos cuatro elementos, el japonés construye algo que va mucho más allá de la simple “concentración”: un corazón sin perturbación, o si lo preferís, la mente en ausencia de alboroto. No es solo prestar atención en el sentido más superficial del término. Es algo más visceral y completo: la unión del corazón y la mente en un único punto, libre de ruido interior, libre de dispersión.

Una vez más, el idioma japonés nos entrega una palabra que hace énfasis en la voluntad de los japoneses por dar el 100% en todo lo que hacen. Y lo hace de una manera que no admite medias tintas: o estás presente del todo, o no estás.

Tanto su corazón como su mente están en el mismo lugar

Lo que isshinfuran pretende resaltar es la voluntad de una persona por poner toda su atención en una sola cosa. Tanto su corazón como su mente están en el mismo lugar. En ese preciso instante, no existe nada más que aquello en lo que uno está inmerso. Y justo por ese motivo, el resultado que se obtiene es sustancialmente mejor.

Para dar todo lo que llevas en tu interior, es fundamental tener atención plena en aquello que quieres hacer. Muchas veces tratamos de llevar a cabo más de una tarea al mismo tiempo pensando que de esta forma podemos ser más productivos. Sin embargo, ya sabemos que lo que muchos han bautizado como multitasking es, en realidad, la vía más rápida para obtener resultados pobres y ralentizar nuestro desempeño. Sobre todo si se trata de algo que requiere concentración.

Es cierto que hay actividades que tenemos tan integradas que podemos realizarlas en piloto automático. Por ejemplo, cuando corremos para hacer ejercicio, cuando fregamos los platos o cuando llevamos a cabo tareas rutinarias. En casos como estos, no sería descabellado aprovechar ese tiempo para dos acciones simultáneas y obtener un beneficio mayor. No obstante, nunca será igual que si hubiéramos estado 100% presentes. Por muy automatizada que tengamos esa tarea, no hay nada como focalizar nuestra energía al completo en algo para llegar a la excelencia.

Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón, el libro de Marcos Cartagena

Hago un llamamiento a la atención plena y, con ello, evitar caer en la dispersión

Desde mi punto de vista, lo ideal es tratar de identificar las tareas que tenemos bien asimiladas y las que no. En las que ya están muy integradas, podemos permitirnos el lujo de hacer dos cosas al mismo tiempo. Yo suelo escuchar pódcast formativos o audiolibros a la vez que entreno en el gimnasio, mientras hago las tareas del hogar o cuando voy conduciendo. Pero en las tareas que son nuevas, y que por ello van a requerir de una dosis de atención extra, focalizo todo mi ser en ellas para lograr el mejor resultado.

Pongo mi corazón y mi mente en un mismo punto. O lo que es lo mismo, hago Isshinfuran. Y lo hago de forma consciente. Lo digo en mi interior para que resuene en cada uno de los rincones de mi mente. Es como un llamamiento a la atención plena, una forma de evitar caer en la dispersión. Es un mantra que utilizo en los momentos en los que quiero alcanzar un mayor nivel de concentración. Estoy convencido de que crear este tipo de anclajes nos permite aferrarnos al presente y sacar el máximo partido de nuestras capacidades.

Ahora bien, no basta con la intención inicial. La mente es dispersa y la atención es escurridiza. Si no te concentras a conciencia, es muy posible que acabes distraído ante cualquier interrupción. Por eso, mi propuesta es que inicies cada actividad importante con la voluntad explícita de llevarla a cabo empleando toda tu energía. Y cuando notes que pierdes el foco —porque lo perderás, todos lo perdemos— vuelve de forma consciente a retomarlo, una y otra vez, hasta que la finalices. Cada vez que lo haces, cada vez que te das cuenta de que te has dispersado y decides regresar, estás practicando isshinfuran. Y con cada intento, ese músculo de la atención se vuelve un poco más fuerte.

Recordar la palabra Isshinfuran puede serte de gran ayuda en el día a día. Su potente significado tiene la capacidad de eliminar lo etéreo y hacerte entender la importancia de lo esencial. Un corazón sin perturbación. La mente en ausencia de alboroto. Todo en el mismo lugar, en el mismo momento. Eso es todo lo que necesitamos para dar lo mejor de nosotros mismos en aquello que realmente importa.

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